El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil calificó de “inaceptable” la última ofensiva del presidente argentino Javier Milei contra Luiz Inácio Lula da Silva, a menos de una semana de la segunda vuelta electoral.
La Cancillería, a cargo del canciller Mauro Vieira, emitió un comunicado en el que rechazó las acusaciones de Milei, quien calificó al líder del Partido de los Trabajadores de “zurdo ladrón” y sugirió que podría manipular los resultados del balotaje contra Flávio Bolsonaro. El texto señaló que tales afirmaciones constituyen “un nuevo e inaceptable intento de injerencia externa” y recordó que la decisión sobre el futuro de Brasil corresponde exclusivamente al pueblo, que votará libremente el domingo 25 de octubre.
En el mismo comunicado se subrayó que el sistema de voto electrónico utilizado en Brasil “ha demostrado ser seguro, nunca registró irregularidades y ha sido ratificado por observadores electorales internacionales en la primera vuelta”. En esa ronda, Bolsonaro obtuvo el 47,1 % de los votos frente al 45 % de Lula.
Milei, a través de su cuenta en la red social X, difundió un mensaje que cuestionaba declaraciones de Lula sobre la carga laboral de las mujeres y lo acusó de actitudes machistas. El libertario escribió: “LOS PROGRES MACHIRULOS… Después andan acusando de misóginos a todos sus oponentes… Se les está cayendo la careta a estos delincuentes”. Añadió una advertencia sobre la elección: “Espero que su último truco de campaña sucia no incluya robarse la elección… zurdo ladrón. VLLC!”.
El comunicado de la Cancillería recordó también que Milei había apoyado previamente a Flávio Bolsonaro y había lanzado insultos contra Lula antes de las elecciones de octubre, lo que generó una crisis diplomática sin precedentes entre ambos países. Vieira concluyó que Milei “reitera mentiras difundidas por quienes perdieron las elecciones y protagonizaron el fallido golpe militar de hace cuatro años”, en referencia a los sectores vinculados al expresidente Jair Bolsonaro, actualmente cumpliendo una condena de 27 años por intento de golpe de Estado en enero de 2023.
Con el escrutinio electoral a la vuelta de la esquina, la posición de Brasil busca reforzar la legitimidad del proceso y descartar cualquier intento de interferencia externa.