En un discurso desde la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que el conflicto con Irán se encuentra cerca de su finalización, aunque anticipó que los ataques militares continuarán durante al menos dos o tres semanas más. Trump calificó la ofensiva militar como una “gran victoria” y afirmó que las fuerzas estadounidenses están logrando desmantelar capacidades clave del régimen iraní.
El presidente describió a Irán como un país “diezmado” y aseguró que la Armada iraní ha sido “completamente destruida”, aunque estas afirmaciones no han sido verificadas de manera independiente por fuentes internacionales. A pesar del tono triunfalista de Trump, el conflicto muestra signos de estancamiento, ya que Irán continúa resistiendo la ofensiva y mantiene bloqueado el estratégico estrecho de Ormuz, una vía crucial por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
El discurso de Trump no logró calmar a los mercados internacionales, ya que las bolsas asiáticas registraron caídas y el precio del petróleo volvió a subir, superando los 100 dólares por barril. En paralelo, los mercados futuros europeos también reaccionaron negativamente, reflejando la incertidumbre sobre la duración y las consecuencias del conflicto.
El cierre del estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los principales focos de tensión, ya que analistas internacionales dudan de que la navegación se reabrirá naturalmente al finalizar la guerra. En Estados Unidos, el aumento del precio del combustible comienza a golpear directamente el bolsillo de los ciudadanos, con un promedio cercano a los 4 dólares por galón.
El contexto interno representa uno de los mayores desafíos para Trump, ya que el rechazo a la guerra ha crecido significativamente entre los estadounidenses. Según encuestas recientes, el 66% de la población se opone al conflicto, mientras que un 68% rechaza una posible intervención terrestre. El 71% de los consultados considera que el Congreso debería bloquear nuevos fondos para la guerra, estimados en unos 200.000 millones de dólares.
La preocupación económica también domina la agenda pública, ya que solo una minoría considera la guerra como el principal problema del país, mientras que la mayoría señala al costo de vida, el empleo y la inflación como las prioridades urgentes. Mientras Trump insiste en que existen avances en las negociaciones, desde Irán niegan que haya conversaciones en curso. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, adoptó un tono desafiante al dirigirse directamente al pueblo estadounidense, cuestionando la narrativa oficial de Washington.
El despliegue militar continúa intensificándose, con más de 50.000 soldados estadounidenses ya en la región y 2.500 marines adicionales recientemente sumados. Esto alimenta las especulaciones sobre una posible escalada hacia una ofensiva terrestre. El mensaje de Trump busca consolidar una narrativa de victoria en un escenario complejo, donde los avances militares no se traducen claramente en resultados políticos o diplomáticos. La necesidad de mostrar fortaleza contrasta con las crecientes dificultades internas y externas.