Nueva suba del petróleo genera presión sobre los combustibles

El precio del petróleo volvió a subir con fuerza debido a la escalada bélica en Medio Oriente, superando los US$ 100 y generando presión sobre los combustibles y la inflación a nivel global, con posibles efectos en Argentina.

El conflicto en Medio Oriente ha generado una gran incertidumbre en los mercados, lo que ha llevado a un aumento significativo en el precio del petróleo. El crudo Brent, que es la referencia para Argentina, registró un incremento de hasta el 6,1% y alcanzó un máximo de US$ 109 por barril, mientras que el gas europeo subió 9,1%. Esto ha llevado a un aumento acumulado cercano al 70% respecto de los valores previos al conflicto, cuando el petróleo cotizaba entre US$ 60 y US$ 65.

La suba del precio del petróleo se debe en gran parte a los ataques sobre el yacimiento gasífero South Pars, en Irán, uno de los más importantes del mundo. En respuesta, el gobierno iraní identificó activos energéticos que podrían ser atacados en respuesta a la ofensiva de Estados Unidos e Israel, lo que ha incrementado la incertidumbre en los mercados.

El conflicto también ha afectado el tránsito en el estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial. La interrupción de esta vía clave y la reducción de producción en distintos países han profundizado la presión alcista sobre los precios.

El impacto de la suba del precio del petróleo ya se refleja en los surtidores. En Estados Unidos, el precio de la nafta alcanzó su nivel más alto en dos años y medio, al pasar de US$ 2,98 a US$ 3,84 por galón. Este aumento anticipa posibles subas en otros mercados, incluido el argentino.

Ante este escenario, el gobierno estadounidense ha adoptado medidas excepcionales, como la suspensión por 60 días de una ley de transporte marítimo para facilitar el movimiento de combustibles. Además, ha habilitado el ingreso de petróleo venezolano al mercado internacional para amortiguar la crisis.

Empresas energéticas han comenzado a evacuar instalaciones en Medio Oriente como medida preventiva, ante el riesgo de nuevos ataques. Incluso se han registrado interrupciones en la producción de gas natural licuado en Catar y recortes en la extracción en otros países productores.

El recrudecimiento del conflicto y la amenaza sobre la infraestructura energética han consolidado un escenario de alta volatilidad. Analistas advierten que los recortes en el suministro podrían intensificarse, elevando aún más el precio del petróleo y profundizando su impacto sobre la inflación mundial.