La Justicia de Estados Unidos presentó acusaciones contra el expresidente de Cuba, Raúl Castro, y otras cinco personas por su presunta participación en el derribo de dos aviones en 1996, que resultó en la muerte de cuatro personas, incluidos tres ciudadanos estadounidenses.
La causa se remonta a hace tres décadas, cuando una operación liderada por un agente de la CIA fue desarticulada por La Habana, que derribó dos aviones. Desde entonces, el gobierno cubano ha asegurado que los aviones incursionaron ilegalmente en su espacio aéreo y que actuó conforme a derecho. Sin embargo, Washington afirma que se trataba de aviones civiles que volaban en el espacio aéreo internacional.
Según la acusación presentada en Miami en 2022, Raúl Castro y los coacusados participaron en una conspiración que terminó con aviones militares cubanos disparando misiles a los aviones civiles y matando a cuatro estadounidenses. El expresidente cubano está acusado de conspirar para asesinar a ciudadanos estadounidenses, dos cargos por destrucción de aeronaves y cuatro cargos de asesinato.
De ser hallado culpable del delito relacionado con la muerte de los tres estadounidenses, Raúl Castro podría ser sentenciado a cadena perpetua, mientras que por los cargos de destrucción de aeronaves podría recibir hasta cinco años de prisión. Los cargos de asesinato le podrían acarrear la pena de muerte o el encarcelamiento de por vida.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, calificó la acusación como “una acción política, sin ningún basamento jurídico”, que busca justificar una agresión militar a Cuba. Díaz-Canel aseguró que la acusación solo evidencia la soberbia y la frustración de los representantes del imperio estadounidense ante la firmeza de la Revolución cubana y la unidad de su liderazgo.