Después de semanas de recuperación, el máximo goleador histórico de la selección brasileña, Neymar, está listo para regresar al fútbol en el Mundial 2026. La lesión muscular de grado II en el gemelo derecho que sufrió el 17 de mayo durante un partido del Santos por el Brasileirao lo mantuvo alejado de los dos primeros partidos de la fase de grupos.
La vuelta de Neymar se convirtió en la gran historia de Brasil en el Mundial 2026. A pesar de las dudas iniciales sobre su inclusión en la convocatoria debido a su lesión, el entrenador Carlo Ancelotti decidió darle la oportunidad de recuperarse y contribuir al equipo. Mientras la “Canarinha” atravesaba dudas futbolísticas, Neymar pasó de ser una ausencia preocupante a transformarse en la gran esperanza de un país que lleva 24 años sin conquistar la Copa del Mundo.
Durante su ausencia, Neymar desempeñó un rol inesperado dentro del plantel. Desde el banco de suplentes, se lo vio dando indicaciones a Vinicius Junior, Bruno Guimarães y otros futbolistas durante el encuentro ante Marruecos. El propio Ancelotti avaló esa función de “segundo entrenador”, convencido de que su experiencia podía ayudar a un equipo todavía en formación.
La relación entre Ancelotti y Neymar se fortaleció desde el primer día de concentración en la Granja Comary. A pesar de no haber trabajado nunca juntos, ambos mantuvieron largas conversaciones privadas y el técnico italiano encontró en el atacante a un referente para los más jóvenes del plantel, como Endrick y Rayan.
Después de semanas de rehabilitación, Ancelotti confirmó que Neymar ya recibió el alta médica y está disponible para el partido frente a Escocia. Sin embargo, el técnico evitó garantizar su titularidad. La necesidad de administrar físicamente al número 10 también está vinculada con el historial de lesiones que lo persigue en los Mundiales.
La presencia de Neymar adquiere mayor relevancia por el contexto que atraviesa Brasil. La selección acumuló en los últimos años derrotas ante Argentina, Uruguay, Colombia, Paraguay, Japón y Senegal, resultados que deterioraron la imagen del equipo y profundizaron la sensación de crisis. Brasil no gana un Mundial desde 2002, y la llegada de Ancelotti renovó la ilusión de devolver a la “Canarinha” a la cima del fútbol.
El encuentro frente a Escocia puede marcar el regreso de Neymar después de casi tres años sin vestir la camiseta de Brasil. Su presencia todavía será administrada con cautela, pero el escenario parece ideal: una selección necesitada de liderazgo, un país aferrado a la nostalgia del jogo bonito y un futbolista que sabe que esta puede ser su última oportunidad de conquistar la Copa del Mundo.