Uso excesivo de redes sociales en la infancia: un obstáculo para el rendimiento escolar

Un estudio reciente reveló que los niños que comienzan a utilizar redes sociales a edades tempranas obtienen peores resultados académicos en comparación con aquellos que retrasan su ingreso a estas plataformas. La investigación, que analizó a más de 5.000 estudiantes en el norte de Italia, encontró una relación directa entre el uso precoz de redes sociales y un rendimiento escolar inferior, especialmente en matemáticas y prácticas del lenguaje.

La investigación, publicada en la revista científica “Nature Human Behaviour”, detectó que los alumnos que abrieron cuentas en redes sociales a los 11 o 12 años obtuvieron calificaciones más bajas que aquellos que esperaron más tiempo para hacerlo. Además, el efecto persistió y se intensificó en los cursos superiores. Los investigadores combinaron datos obtenidos mediante cuestionarios sobre hábitos digitales con los resultados de evaluaciones estandarizadas realizadas en distintos momentos de la trayectoria escolar, lo que les permitió concluir que la exposición temprana a las redes sociales puede afectar la concentración y los hábitos de estudio de los menores.

Un factor clave detrás de este fenómeno es la capacidad de distracción que generan los teléfonos móviles y las plataformas sociales durante momentos clave para el aprendizaje. Sin embargo, el estudio encontró una excepción relevante: el rendimiento en inglés no mostró una relación negativa con el uso temprano de redes sociales, lo que podría explicarse por la gran cantidad de contenidos disponibles en ese idioma que favorecen un aprendizaje informal entre los adolescentes.

A partir de estos resultados, los especialistas proponen fortalecer los programas de alfabetización digital en las escuelas y avanzar hacia mecanismos que retrasen el acceso de los menores a las redes sociales. También plantean la necesidad de que las plataformas adopten herramientas de diseño orientadas a proteger a los usuarios más jóvenes. La publicación de este estudio coincide con un momento de creciente debate internacional sobre el uso de redes sociales por parte de menores, con varios países discutiendo restricciones de acceso y nuevas obligaciones para las empresas tecnológicas.