El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves la cancelación de una segunda ola de ataques militares contra Venezuela luego de que el gobierno venezolano avanzara en la liberación de un número significativo de presos políticos. Según el mandatario norteamericano, la decisión responde a lo que consideró un “gesto muy importante e inteligente” por parte de las autoridades de Caracas, en el marco de un proceso orientado a una transición democrática.
En un mensaje difundido a través de sus redes sociales, Trump sostuvo que las medidas adoptadas por el oficialismo venezolano, con Delcy Rodríguez como figura central en las negociaciones, abrieron un escenario distinto al previsto tras la reciente operación estadounidense que derivó en la captura de Nicolás Maduro. “Estamos buscando la paz”, afirmó el presidente, al justificar la suspensión de una ofensiva que, según reconoció, ya estaba planificada.
No obstante, el jefe de la Casa Blanca aclaró que la decisión no implica un repliegue total de la presencia militar estadounidense en la región. “Todos nuestros barcos permanecerán en sus posiciones”, advirtió, al tiempo que remarcó que la seguridad sigue siendo una prioridad para Washington.
Inversiones y energía en el centro de la agenda
Trump también puso el foco en el aspecto económico y energético del nuevo escenario. Destacó una cooperación creciente entre Estados Unidos y Venezuela para la reconstrucción de la infraestructura petrolera y gasífera del país caribeño, que describió como “mucho mayor, mejor y más moderna” que en el pasado.
En ese sentido, adelantó que grandes compañías del sector energético planean invertir al menos 100 mil millones de dólares en Venezuela y confirmó que recibirá a representantes de esas empresas en la Casa Blanca en los próximos días. Para el mandatario, este flujo de inversiones sería clave para estabilizar la economía venezolana y acompañar el proceso político en curso.
Excarcelaciones y reclamos pendientes
Desde Caracas, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, confirmó la liberación de varios detenidos por motivos políticos y aseguró que el proceso ya está en marcha. “Considérese este gesto del gobierno bolivariano como un aporte a la búsqueda de la paz y la prosperidad del país”, expresó en un discurso oficial.
Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y sectores de la oposición advirtieron que las excarcelaciones, aunque valoradas, resultan insuficientes. El Foro Penal, una de las principales ONG dedicadas a la defensa de presos políticos en Venezuela, contabiliza al menos 863 personas encarceladas o perseguidas por razones políticas. Su director, Alfredo Romero, reclamó una amnistía general que permita avanzar hacia una verdadera reconciliación nacional, sin que ello implique impunidad por crímenes de lesa humanidad.
En la misma línea, la Plataforma Unitaria Democrática exigió la liberación de todos los presos políticos, el cese de la represión y el desmantelamiento de grupos armados irregulares. “Son acciones urgentes y dependen únicamente de la voluntad de quienes hoy detentan el poder”, señaló la coalición opositora en un comunicado.
Centros de detención y señales de cambio
Trump también afirmó que, tras la caída de Maduro, el régimen chavista comenzó a cerrar un centro de torturas en el corazón de Caracas, en una referencia indirecta al Helicoide, uno de los sitios de detención más denunciados por organismos internacionales. “Han torturado gente y ahora esa cámara de tortura se está cerrando”, aseguró el mandatario, al relatar detalles del operativo que culminó con la captura del ex presidente venezolano.
A cinco días de ese hecho, la situación en Venezuela sigue marcada por la incertidumbre, pero también por expectativas. La liberación de presos políticos y la suspensión de una nueva ofensiva militar aparecen como señales de distensión en un contexto aún frágil, donde la comunidad internacional observa con atención si estos gestos se traducen en cambios estructurales y duraderos para el país.