La administración estadounidense aplicará desde este viernes nuevos aranceles de entre el 10% y el 12,5% sobre importaciones provenientes de 60 países. Argentina estará alcanzada por la alícuota más baja y algunos productos quedarán exceptuados.
El gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, anunció la aplicación de nuevos aranceles a productos importados desde 60 países, una medida que entrará en vigencia este viernes y que marca un nuevo capítulo en la política comercial impulsada por la Casa Blanca.
Según informó la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), los gravámenes oscilarán entre el 10% y el 12,5%, dependiendo del país de origen y del tipo de producto.
En el caso de Argentina, las exportaciones alcanzadas por la medida tributarán el arancel mínimo del 10%.
El argumento del Gobierno estadounidense
La administración de Trump justificó la decisión al señalar que busca reforzar la lucha contra el trabajo forzoso en las cadenas globales de producción.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, sostuvo que el país mantiene desde hace décadas restricciones para la importación de bienes elaborados bajo esas condiciones y consideró que otras naciones deben avanzar en la misma dirección.
La medida reemplaza a los aranceles temporales del 10% que habían sido implementados anteriormente bajo la denominada Sección 122, luego de que la Corte Suprema estadounidense dejara sin efecto un esquema previo de tarifas globales.
Cómo impacta en Argentina
Argentina integra el grupo de países alcanzados por el gravamen del 10%, junto con otras naciones como Canadá, México, India, Reino Unido, Ecuador, Guatemala, Indonesia y Malasia, entre otras.
No obstante, la USTR aclaró que algunos productos argentinos estarán exceptuados de los nuevos aranceles. Según explicó el organismo, esas exenciones buscan incentivar el cumplimiento de compromisos vinculados con la prohibición de importar bienes producidos mediante trabajo forzoso.
En tanto, otros países, entre ellos China, deberán afrontar un arancel del 12,5% sobre la totalidad de sus exportaciones hacia el mercado estadounidense.
La decisión impacta sobre una parte significativa del comercio internacional y vuelve a colocar la política arancelaria de Estados Unidos en el centro de la escena económica global.