El presidente sostuvo que la economía argentina solo atraviesa una desaceleración del ritmo de expansión y criticó a los que reclaman un tipo de cambio más alto, argumentando que implicaría una pérdida de salarios.
En una entrevista televisiva con LN+, Javier Milei negó que el país se encuentre en recesión. El mandatario explicó que la caída del Producto Interno Bruto (‑0,6 % en el segundo trimestre) y la disminución desestacionalizada del EMAE (‑2,9 % en julio frente a junio y ‑1,4 % interanual) reflejan una “desaceleración del ritmo de expansión”, no una contracción técnica.
Milei calificó de “cobardes” a quienes exigen una devaluación del dólar, señalando que un tipo de cambio más alto reduciría los salarios medidos en la moneda extranjera y empobrecía a la población. En ese sentido, vinculó la postura a declaraciones del gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, y acusó a la oposición de intentar generar temor para frenar la actividad económica.
El presidente destacó que la estructura productiva está en proceso de cambio: algunos sectores que antes estaban protegidos pierden participación, mientras que otros más competitivos ganan terreno. Aseguró que el consumo se mantiene elevado, aunque los hábitos de compra se han modificado, citando el crecimiento del comercio electrónico.
Sobre el mercado laboral, Milei indicó que la tasa de desocupación del 7,9 % está por debajo del promedio histórico y afirmó que su gestión ha generado más de 500 000 puestos de trabajo, estimando que, excluido el empleo estatal, la creación privada ronda los 600 000. Atribuyó el aumento de la informalidad a nuevas modalidades laborales surgidas durante la pandemia y defendió la actividad en plataformas digitales.
En materia de finanzas públicas, el presidente aseguró que los recursos del sector público están cubiertos hasta finales del próximo año y que la posibilidad de un default es “cero”. Calculó una capacidad financiera de US$75 000 millones, compuesta por compras de divisas realizadas desde las elecciones, swaps con Estados Unidos y China, y posiciones en el mercado de futuros.
Milei reconoció la dolarización de carteras y el aumento reciente del riesgo país, pero los vinculó principalmente a la incertidumbre política que rodea a las elecciones presidenciales de 2027. Señaló que esos comicios enfrentarán dos modelos económicos y expresó confianza en la continuidad de su programa, proyectando cuatro años consecutivos de crecimiento.
Para contexto, JP Morgan redujo su proyección de crecimiento para 2026 del 2,7 % al 1,5 % y estima una contracción anualizada del 4 % en el tercer trimestre. El banco también prevé una expansión del 2,5 % para 2027, frente al 3 % que anuncia el Gobierno. Los datos oficiales de agosto y septiembre aún no se han publicado, por lo que no se confirma si se producirán dos trimestres consecutivos de caída.