La canasta básica subió 4,1% en diciembre y una familia necesitó más de $1,3 millones para no ser pobre

El cierre de 2025 dejó números que reflejan con claridad el impacto del costo de vida en los hogares argentinos. Según informó el INDEC, la Canasta Básica Total (CBT), que marca el umbral de la pobreza, registró un aumento del 4,1% en diciembre, lo que llevó a que una familia tipo de cuatro integrantes necesitara $1.308.713 para no caer por debajo de la línea de pobreza.

A lo largo de todo 2025, la CBT acumuló una suba del 27,7%. Si bien el incremento mensual fue superior al de la inflación de diciembre, que se ubicó en el 2,8%, el índice anual de precios cerró el año con una variación del 31,5%.

Indigencia: alimentos cada vez más caros

En paralelo, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina el nivel de ingresos necesario para no ser indigente, también aumentó 4,1% en el último mes del año. En el acumulado de 2025, este indicador trepó 31,2%, superando el ritmo de la inflación general.

La suba de la canasta alimentaria pone en evidencia el peso que siguen teniendo los alimentos en el presupuesto familiar, especialmente en los sectores de menores ingresos, donde este tipo de gastos representa la mayor parte del consumo mensual.

Ingresos necesarios para no ser pobre

De acuerdo al informe oficial, en diciembre de 2025 los ingresos mínimos para superar la línea de pobreza fueron los siguientes:

  • Una persona necesitó $423.532.
  • Un hogar de tres integrantes requirió $1.041.888.
  • Una familia tipo de cuatro personas necesitó $1.308.713.
  • Un hogar de cinco integrantes debió contar con al menos $1.376.478.

El umbral de la indigencia

En cuanto a la línea de indigencia, los ingresos mínimos necesarios para cubrir únicamente la canasta alimentaria fueron:

  • $190.780 para una persona.
  • $469.319 para una familia de tres integrantes.
  • $589.510 para un hogar de cuatro personas.
  • $620.035 para familias de cinco integrantes.

Los datos oficiales vuelven a poner en foco la dificultad de los hogares para sostener el poder adquisitivo, en un contexto donde, aun con una desaceleración inflacionaria hacia fin de año, el costo de vida continúa en niveles elevados y presiona sobre los ingresos reales.