La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán suma nuevos episodios de tensión que impactan tanto en el frente militar como en la economía global. En las últimas horas se registraron ataques a petroleros en aguas iraquíes, bombardeos en distintos puntos de la región y una fuerte suba del precio del petróleo, que volvió a superar los 100 dólares por barril.
Ataques a la energía y crisis en el mercado petrolero
Irán intensificó sus represalias contra los suministros energéticos y atacó dos petroleros extranjeros en aguas territoriales de Irak. Las imágenes de buques en llamas reavivaron la preocupación por la seguridad en el Golfo Pérsico.
En paralelo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió que el conflicto está generando “la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero mundial”. El tránsito de crudo a través del Estrecho de Ormuz —por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo diario del planeta— se redujo a niveles mínimos.
A pesar de que la AIE acordó liberar 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, el barril volvió a superar los US$ 100 durante la madrugada del jueves. Según el organismo, la oferta mundial podría caer en 8 millones de barriles diarios este mes, mientras los países del Golfo reducen su producción ante las dificultades logísticas y el llenado de sus depósitos.
Irán plantea condiciones para poner fin a la guerra
En el plano político, el presidente iraní Masoud Pezeshkian presentó por primera vez tres condiciones públicas para terminar el conflicto: el reconocimiento de los “derechos legítimos” de Irán, el pago de reparaciones y garantías internacionales firmes contra futuras agresiones.
El mandatario afirmó además que mantuvo conversaciones con los líderes de Rusia y Pakistán para reafirmar el compromiso de su país con la paz, aunque las acciones militares continúan en distintos frentes.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró su afirmación de que Washington “ha ganado la guerra”, aun cuando el conflicto se amplía y suma nuevos focos de enfrentamiento.
Israel prepara más operaciones en el Líbano
En el frente norte, el ministro de Defensa israelí ordenó a sus fuerzas prepararse para ampliar las operaciones en el Líbano, luego de que Hezbollah lanzara una serie de cohetes contra territorio israelí. Las Fuerzas de Defensa respondieron con bombardeos sobre posiciones del grupo en Beirut y otras zonas.
Israel emitió órdenes de evacuación en áreas del sur y centro del Líbano, obligando a cientos de miles de personas a abandonar sus hogares en medio de intensos combates.
Al mismo tiempo, medios iraníes informaron que ataques con drones israelíes impactaron en puestos de control de la Guardia Revolucionaria y del grupo Basij en Teherán, con al menos diez muertos.
Impacto en la población civil
El conflicto también golpea a la población civil en varios países de la región. En Emiratos Árabes Unidos, donde se registraron interceptaciones de misiles, las autoridades trasladaron las clases a modalidad virtual y habilitaron una línea telefónica de asistencia psicológica ante el aumento de consultas por ansiedad, especialmente en niños.
En Israel, un misil iraní impactó en una vivienda en el centro del país, causando severos daños materiales aunque sin víctimas fatales. Los residentes lograron refugiarse a tiempo tras escuchar las sirenas de alerta.
Además, trascendió que fuerzas estadounidenses habrían bombardeado una escuela primaria en Irán a fines de febrero, presuntamente por información desactualizada sobre la cercanía de una base naval, un hecho que podría profundizar aún más la crisis diplomática.
Un conflicto con repercusiones globales
La escalada bélica en Medio Oriente no solo redefine el mapa geopolítico regional, sino que ya tiene consecuencias directas en la economía mundial, particularmente en el mercado energético. Con el Estrecho de Ormuz prácticamente paralizado y la producción reducida, la volatilidad del petróleo amenaza con trasladarse a los precios internacionales y generar nuevas tensiones inflacionarias.
Mientras continúan los ataques y las amenazas cruzadas, la comunidad internacional observa con preocupación un conflicto que, lejos de estabilizarse, parece abrir nuevos frentes cada día.