Este lunes 19 de enero, el mercado cambiario argentino transitó una jornada de bajo volumen pero con señales de estabilidad, marcada por un leve rebote del dólar oficial luego de cuatro caídas consecutivas. La actividad estuvo condicionada por el feriado en Estados Unidos en conmemoración del Día de Martin Luther King Jr., lo que limitó las operaciones habituales, aunque no impidió un repunte del tipo de cambio desde los valores más bajos de los últimos dos meses.
En ese contexto, el dólar mayorista subió $4,50 y cerró en $1.434,50, mientras que el minorista avanzó $5 y se ubicó en $1.460 en el Banco Nación. Por su parte, el dólar blue también registró un incremento de $5 y alcanzó los $1.505. En contraste, el dólar MEP mostró una leve baja y finalizó en $1.466,70. La cotización oficial continúa desplazándose dentro de la banda cambiaria vigente, más cercana al techo que al piso, a poco más de dos semanas de que el esquema comenzara a ajustarse según la evolución de la inflación.
Operadores del mercado explicaron que la jornada estuvo atravesada por una dinámica atípica. Gustavo Quintana, analista cambiario, señaló que la operatoria se vio restringida a las transacciones de las entidades financieras contra cuentas propias en dólares en el Banco Central y a operaciones que se liquidarán en los próximos días, producto del feriado en Estados Unidos.
A pesar del escaso volumen, el Banco Central de la República Argentina volvió a intervenir en el Mercado Libre de Cambios y compró otros 21 millones de dólares. Con esta operación, la autoridad monetaria encadenó once ruedas consecutivas con saldo neto positivo y elevó a unos 708 millones de dólares las compras acumuladas en lo que va de 2026.
Este desempeño se reflejó directamente en las reservas internacionales brutas, que aumentaron en 201 millones de dólares y alcanzaron los 44.808 millones. Se trata del nivel más alto desde el 5 de enero de 2023 y del mayor registro desde el inicio de la actual gestión presidencial. Según los analistas, esta evolución se explica tanto por las compras oficiales como por un escenario de fuerte restricción de liquidez en pesos.
Desde el mercado coinciden en que la principal ancla de la calma cambiaria sigue siendo el sesgo contractivo de la política monetaria. La escasez de pesos llevó las tasas de interés de corto plazo a niveles elevados, fortaleciendo el atractivo de los instrumentos en moneda local y reduciendo la demanda de dólares. En ese sentido, desde IEB destacaron que el objetivo central continúa siendo la desinflación, algo que se refleja en las tasas overnight y en el alto nivel de rollover logrado en la última licitación del Tesoro.
En la misma línea, especialistas observaron una menor demanda de cobertura cambiaria y un renovado interés por estrategias de carry trade. Pablo Lazzati explicó que no se percibe una presión significativa sobre el dólar, ya que gran parte del mercado se había dolarizado antes de las elecciones y el escenario actual es diferente. Además, vinculó la estabilidad cambiaria con el ingreso de divisas provenientes de la cosecha de trigo.
Otras sociedades de bolsa coincidieron en que, con tasas implícitas cercanas al 3% mensual y expectativas de desaceleración inflacionaria, el costo de dolarizar carteras resulta elevado. Sin embargo, advirtieron que estas estrategias requieren prudencia y plazos cortos, ante la posibilidad de episodios de mayor volatilidad hacia febrero.
Con este panorama, el mercado cambiario cerró una rueda de escasa actividad, pero con fundamentos que sostienen la estabilidad en el corto plazo, apoyada en la intervención del Banco Central, tasas de interés elevadas y una menor presión dolarizadora.