La selección bosnia, que declaró su independencia en 1992, ha tenido un recorrido mundialista breve pero cargado de simbolismo. Antes de convertirse en un Estado independiente, los futbolistas bosnios integraban la selección de Yugoslavia, una potencia europea que disputó nueve Mundiales y alcanzó los cuartos de final en varias ocasiones.
La cita de Estados Unidos, México y Canadá marcará apenas su segunda participación en una Copa del Mundo. Su primera participación fue en Brasil 2014, cuando logró clasificarse por primera vez a una Copa del Mundo al terminar en el primer puesto de su grupo de Eliminatorias. En aquel torneo, la selección bosnia estuvo liderada por nombres como Edin Dzeko, Miralem Pjanic, Asmir Begovic, Emir Spahic y Vedad Ibisevic, y logró una victoria y dos derrotas, con cuatro goles a favor y cuatro en contra.
Después de aquella experiencia, Bosnia no pudo clasificarse para Rusia 2018 ni para Qatar 2022, atravesó varios cambios de entrenadores y una renovación generacional que parecía alejarla de los grandes escenarios. Sin embargo, logró reconstruirse bajo la conducción de Sergej Barbarez, una leyenda del fútbol bosnio que asumió el cargo en 2024. Barbarez apostó por un equipo que mezcla juventud y experiencia, con un esquema ofensivo y una fuerte identidad de juego, y condujo a Bosnia hasta el repechaje europeo.
Allí llegó la gran hazaña, cuando Bosnia eliminó a Gales en Cardiff y luego a Italia en la definición por penales, gracias al penal decisivo convertido por el joven Esmir Bajraktarević. La gran figura vuelve a ser Dzeko, el máximo goleador histórico de la selección, que disputará su segundo Mundial doce años después de Brasil 2014. Junto a Dzeko, otro sobreviviente del plantel mundialista de 2014 es el defensor Sead Kolasinac.
En el Mundial 2026, Bosnia y Herzegovina integrará un grupo junto a Canadá, Suiza y Qatar. El debut será frente a los anfitriones canadienses, luego enfrentará a Suiza y cerrará la fase inicial ante Qatar. La historia bosnia en los Mundiales se resume en una sola participación, tres partidos disputados, una victoria y dos derrotas. Pero la clasificación conseguida ante Italia renovó la ilusión de un país que apenas tiene tres décadas de vida independiente y que ahora aspira a dar el salto que le falta. Para Bosnia y Herzegovina, cualquier avance en Norteamérica representará la mejor actuación mundialista de su historia.