Obras Públicas presentó sus proyectos, pero las calles siguen esperando respuestas

La Municipalidad de Necochea informó que funcionarios de la Secretaría de Planeamiento, Obras y Servicios Públicos participaron del 5° Encuentro de Secretarios de Obras de la Provincia de Buenos Aires, realizado en Malvinas Argentinas. Allí se presentaron experiencias de gestión, proyectos de infraestructura y distintas alternativas para sostener la obra pública en un escenario de recursos limitados.

Según el comunicado oficial, Necochea expuso parte del trabajo realizado desde 2019, con especial énfasis en el recambio y modernización del alumbrado público.

En ese marco, se destacó un proyecto financiado mediante el Fondo de Infraestructura Municipal (FEFIM), con una inversión cercana a los 375 millones de pesos para la colocación de unas 1.500 luminarias LED. También se informó sobre obras proyectadas con fondos provenientes del Casino, por aproximadamente 853 millones de pesos, destinadas nuevamente al reemplazo de antiguas tecnologías de iluminación.

Son inversiones que, de concretarse, tendrán impacto sobre distintos sectores de la ciudad. Sin embargo, el propio informe municipal deja planteada una pregunta que resulta difícil de esquivar para quienes recorren diariamente Necochea y Quequén: ¿qué ocurre con las calles?

Una ausencia que llama la atención

En el extenso detalle de proyectos presentado por la Secretaría de Planeamiento, Obras y Servicios Públicos, el estado de las calles no aparece como uno de los principales ejes de las obras anunciadas.

El comunicado menciona alumbrado, financiamiento, proyectos, convenios nacionales pendientes y gestión del riesgo, pero no detalla un plan de recuperación vial que permita conocer cuántas cuadras serán reparadas, qué presupuesto se destinará al bacheo o a la repavimentación, ni cuáles son los sectores que serán intervenidos en el corto plazo.

La diferencia entre ambas realidades resulta particularmente visible para los vecinos.

Mientras desde el municipio se habla de proyectos de infraestructura y de nuevas inversiones, buena parte de quienes circulan diariamente por la ciudad se encuentran con calles deterioradas, baches y sectores que requieren mantenimiento.

Esto no significa desconocer las dificultades financieras que atraviesan los municipios. De hecho, el propio secretario de Obras Públicas señaló que los recursos disponibles son “bastante escasos” y que existen obras pendientes vinculadas a convenios nacionales.

Pero una cosa no quita la otra.

La pregunta que queda pendiente

Si el municipio tiene dificultades para acceder a determinados fondos nacionales, resulta razonable conocer cuáles son las alternativas previstas para atender una problemática que no puede esperar indefinidamente.

¿Cuánto dinero se destina actualmente al mantenimiento de las calles?

¿Cuántas cuadras fueron reparadas durante 2026?

¿Cuántas están previstas antes de finalizar el año?

¿Qué obras viales se financiarán con recursos municipales?

Y, especialmente, ¿cuál es el plan para recuperar las calles más deterioradas de Necochea y Quequén?

Son preguntas concretas que permitirían dimensionar cuál es la situación real de la infraestructura vial del distrito.

Alumbrado, sí. ¿Y las calles?

El recambio de luminarias es una obra visible y necesaria. La incorporación de tecnología LED puede mejorar el alumbrado urbano y generar beneficios en distintos barrios.

Pero el estado de una ciudad también se mide por otras cuestiones básicas: las calles por las que circulan automóviles, colectivos, motos, bicicletas y peatones todos los días.

Por eso, más allá de los anuncios de inversiones y de la participación de funcionarios en encuentros provinciales, el vecino necesita conocer qué obras llegarán efectivamente a su cuadra.

La discusión sobre la obra pública no debería reducirse solamente a cuánto dinero se anuncia, sino también a qué se hace con esos recursos, dónde se hacen las obras y cuándo llegan.

El encuentro provincial puede haber servido para compartir experiencias y analizar alternativas frente a la falta de financiamiento. Ahora queda por conocer cómo esas estrategias se traducirán en obras concretas para Necochea.

Porque mientras se planifican nuevos proyectos y se anuncian inversiones, hay una parte de la infraestructura urbana que los vecinos no necesitan que les expliquen: la conocen cada día, cuando salen de sus casas y tienen que transitar por ella.