La selección francesa se impuso con claridad a su rival asiático en un partido marcado por la interrupción debido a tormentas eléctricas. El equipo de Deschamps dominó desde el inicio y encontró la victoria gracias a la jerarquía de Kylian Mbappé y la explosión de Dembélé.
El partido comenzó con Francia manejando la pelota con comodidad y encontrando profundidad en el campo. El primer gol llegó a los 15 minutos, cuando Michael Olise asistió a Mbappé, que encaró desde la derecha y sacó un zurdazo potente que venció al arquero iraquí. Este tanto marcó el rumbo del encuentro y expuso las dificultades de Irak para sostener la intensidad defensiva.
Antes del descanso, Francia mantuvo el control territorial, aunque sin ampliar la ventaja. Sin embargo, el partido sufrió una interrupción prolongada durante el entretiempo debido a la activación del protocolo de seguridad por alerta de tormenta eléctrica, lo que obligó a suspender el inicio de la segunda parte durante más de dos horas.
Tras la reanudación, Irak cometió un grave error en la salida que fue capitalizado por Dembélé, quien asistió a Mbappé para el 2-0 en el marcador. El delantero francés alcanzó así su segundo gol de la noche y llegó a 16 tantos en Mundiales. Con la ventaja consolidada, Francia encontró aún más espacios y castigó con velocidad cada pérdida rival. A los 66′, Dembélé quedó mano a mano con el arquero y definió cruzado para establecer el 3-0 definitivo.
La victoria aseguró la clasificación de Francia a los 16avos de final. En la próxima jornada, el equipo francés buscará el puntaje perfecto ante Noruega para cerrar la fase de grupos en lo más alto.