La Guardia Revolucionaria de Irán lanzó ataques contra buques en el estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el suministro energético global, lo que complica los esfuerzos diplomáticos para reanudar las negociaciones con Estados Unidos.
Según fuentes iraníes, los ataques se produjeron horas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, confirmara la prolongación de la tregua que inicialmente vencía ese mismo día. La Guardia Revolucionaria atacó al menos tres buques en el estrecho, lo que profundiza la amenaza sobre el suministro energético global y complica los esfuerzos diplomáticos para reanudar las negociaciones con Estados Unidos.
El centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido informó que Irán atacó primero un buque portacontenedores en el estrecho y, poco después, abrió fuego contra una segunda embarcación. La televisión estatal iraní informó que ambos buques fueron interceptados por la Guardia Revolucionaria y trasladados a territorio iraní. Los buques identificados como el MSC Francesca y el Epaminodes.
Más tarde, se informó de un tercer ataque contra un barco llamado Euphoria, que habría quedado “varado” en la costa iraní. El centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido indicó que el primer buque fue atacado a las 7:55 por una lancha cañonera de la Guardia Revolucionaria que no llamó al buque antes de disparar. Aunque no se reportaron heridos en el ataque, la situación sigue siendo tensa en la región.
La escalada de violencia en el estrecho de Ormuz supone un nuevo obstáculo para las negociaciones entre Irán y Estados Unidos, que ya habían sido complicadas por la guerra abierta entre ambos países. La prolongación de la tregua por parte de Estados Unidos no ha sido suficiente para calmar la situación, y la Guardia Revolucionaria de Irán ha prometido “asar golpes aplastantes” a los activos restantes de su enemigo en la región.
La situación en el estrecho de Ormuz sigue siendo crítica, ya que cerca del 20% del petróleo y gas natural del mundo pasa por esta zona. La guerra y los ataques a buques han hecho que los precios de la nafta se disparen, y el costo de los alimentos y de una amplia gama de otros productos ha aumentado. La economía global sigue siendo vulnerable a los efectos de la guerra, y la situación en el estrecho de Ormuz es un recordatorio constante de la fragilidad de la paz en la región.