La sesión para debatir la modificación de la Ley de Glaciares ha comenzado en la Cámara de Diputados, con el oficialismo confiando en tener los votos necesarios para aprobarla. La ley, que ya cuenta con media sanción del Senado, busca permitir mayores inversiones en minería en zonas preglaciares, lo que ha generado fuertes críticas por el posible impacto ambiental.
El debate se desarrolla en un contexto de desaprobación de sectores ambientalistas y denuncias de corrupción que involucran al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La diputada del Frente de Izquierda, Romina del Pla, cuestionó al jefe de Gabinete al inicio de la sesión. La Libertad Avanza y los bloques aliados confían en tener los votos necesarios para aprobar la reforma, mientras que el peronismo y la izquierda se oponen a la iniciativa debido a los daños ambientales y las denuncias de posible connivencia entre empresarios y funcionarios.
La reforma de la Ley de Glaciares busca modificar la protección ambiental actual para permitir actividades económicas como la minería en zonas preglaciares, limitando la protección a glaciares con “aporte hídrico relevante”. El ambiente preglaciar, que cumple un rol clave en la conservación del agua, se convirtió en uno de los puntos centrales del debate. La ley vigente limita ciertas actividades en estas zonas para evitar impactos ambientales que puedan afectar las reservas de agua. La modificación de la norma podría tener consecuencias directas sobre la disponibilidad de agua en el país.
El oficialismo logró el quórum necesario para debatir la reforma, con un margen para sumar adhesiones. La sesión se desarrolla en un contexto de protestas y denuncias por el posible impacto ambiental de la reforma. Los activistas de Greenpeace han advertido que la flexibilización de la norma pone en riesgo las reservas de agua dulce. El debate continuará en las próximas horas, con el oficialismo intentando dictaminar el proyecto y sancionarlo lo antes posible.