Una fuerte escalada del conflicto internacional sacudió a Venezuela durante la madrugada de este sábado, luego de que Estados Unidos ejecutara una serie de bombardeos sobre objetivos militares y estratégicos en Caracas y otras regiones del país. Según informaron medios internacionales y autoridades estadounidenses, la operación habría culminado con la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados fuera del territorio venezolano.
De acuerdo a lo revelado por el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a través de su red social Truth Social, se trató de una “operación a gran escala” ejecutada con apoyo de fuerzas federales norteamericanas. Fuentes citadas por CBS News indicaron que los ataques fueron ordenados directamente desde la Casa Blanca y tuvieron como blanco instalaciones clave como el aeropuerto de La Carlota y Fuerte Tiuna, el principal complejo militar de la capital venezolana.
La operación habría sido llevada adelante por la Delta Force, una unidad de élite del ejército estadounidense. Según trascendidos judiciales, Maduro y Flores serían trasladados a Nueva York para enfrentar cargos penales ya existentes en tribunales federales, en una causa vinculada a narcotráfico y corrupción.
Delcy Rodríguez asume el control del Estado
Tras los ataques, la vicepresidenta Delcy Rodríguez se dirigió al país a través de Venezolana de Televisión, exigiendo a Washington una “prueba de vida inmediata” del mandatario detenido. En ese contexto, distintas fuentes oficiales confirmaron que Rodríguez sería, por estas horas, la máxima autoridad del Estado venezolano.
“Condenamos este ataque brutal y salvaje que ha costado la vida de funcionarios y militares de nuestra patria”, expresó la vicepresidenta, quien llamó a la población y a las Fuerzas Armadas a mantener el orden y acatar las directivas previamente establecidas por el gobierno.
En paralelo, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, realizó una aparición pública escoltado por efectivos militares, en la que pidió calma a la población y reconoció que los ataques lograron “parcialmente” su objetivo.
Bombardeos, apagones y estado de conmoción
Las explosiones se extendieron durante aproximadamente media hora y se registraron poco antes de las dos de la madrugada, hora local. En amplias zonas de Caracas se produjeron apagones, mientras que se reportaron ataques en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira, así como impactos sobre buques en el puerto y torres de radar en áreas estratégicas.
El gobierno venezolano decretó el estado de conmoción interior y denunció ante la comunidad internacional una “agresión militar ilegal” por parte de Estados Unidos. El canciller Yván Gil anunció que solicitaron una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU, además de elevar denuncias ante otros organismos internacionales.
Desde Colombia, el presidente Gustavo Petro confirmó que Venezuela había sido atacada y difundió un listado de objetivos militares y políticos que habrían sido alcanzados, entre ellos el Palacio Federal Legislativo.
Incertidumbre y tensión social
Durante las horas posteriores a los bombardeos, la incertidumbre se apoderó de la población. Testimonios recogidos por medios internacionales y redes sociales describieron calles desiertas, fuerte presencia militar y cortes generalizados de comunicaciones. Videos difundidos por ciudadanos mostraron impactos de misiles en distintos puntos de la capital.
El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, aseguró que hubo víctimas civiles y acusó a Estados Unidos de llevar adelante una agresión directa contra la soberanía nacional, al tiempo que llamó a evitar el caos interno y respaldó el decreto de excepción.
Mientras tanto, familiares de venezolanos residentes en el exterior intentaban comunicarse sin éxito con sus seres queridos, en medio de un clima de pánico, desabastecimiento y versiones cruzadas.
La situación en Venezuela continúa siendo extremadamente volátil, con fuerte impacto regional e internacional, a la espera de confirmaciones oficiales y de una eventual respuesta diplomática en los próximos días.