La madre de Ángel, un niño de 4 años que murió en Comodoro Rivadavia, negó cualquier responsabilidad en la muerte de su hijo y aseguró que lo protegió. Mariela Altamirano, de 28 años, se defendió de las acusaciones en su contra y pidió esclarecer lo ocurrido.
Altamirano fue imputada en el marco de la causa que investiga la muerte de Ángel, quien murió el pasado domingo en el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia. La mujer sostuvo que fue víctima de violencia por parte del padre biológico del niño durante el embarazo y los primeros meses de vida de Ángel. “Abusó de mi ignorancia y me echó a la calle”, expresó.
Sobre la muerte de Ángel, Altamirano dio su versión de los hechos. “Nos levantamos temprano y decidimos levantar a Ángel para ir al baño, porque solía dormir mucho últimamente. Lo hicimos levantarlo al baño y vimos que ya se había hecho pis. Entonces le dije a mi marido que lo bajara y lo acostara conmigo”, contó. Altamirano también relató que, al revisar a Ángel, su marido le dijo que no respiraba, por lo que ella comenzó a hacerle reanimación cardiopulmonar y llamó a la ambulancia.
Aunque inicialmente los médicos hablaron de un paro cardiorrespiratorio sin signos evidentes de violencia externa en la historia clínica, el informe preliminar de la autopsia reveló que el niño presentaba lesiones internas en su cabeza. El padre de Ángel, Luis López, aseguró que “a mi hijo lo mataron”.
La historia de Ángel es la de un niño atrapado en una disputa judicial por su tenencia. La madre tiene antecedentes de violencia familiar y el padre biológico también tiene una denuncia por violencia familiar en Chubut. La Justicia había decidido iniciar un proceso de revinculación, otorgándole facultades de tenencia a Altamirano, a pesar de su récord negativo por violencia familiar anterior.
Altamirano también recordó cómo fue el inicio de la relación con López y por qué se fue de Comodoro Rivadavia. “Yo me conocí con el papá de Ángel en el 2020. Me vine a Comodoro y empezamos a tener una relación estable. Ya en todo el embarazo sufría violencia. A los seis meses de que nació, él ya empezó a tomar, se dedicaba a las drogas, al alcohol, se iba de fiesta y volvía después de dos o tres días, nos hacía pasar necesidades”, reveló.
La madre de Ángel también aseguró que no participó del velatorio de su hijo debido a las amenazas que recibió. “No me interesan las cosas, pero me da mucha impotencia todo lo que están diciendo de mí. Me están amenazando a mí y a mi familia, que nos van a ir a prender fuego la casa. Yo tengo una bebé de seis meses, tengo que resguardar el bienestar de mi hija”, dijo.