Chile eligió a su próximo presidente. El candidato del Partido Republicano, José Antonio Kast, se impuso con claridad en el balotaje presidencial y fue electo mandatario con casi el 60% de los votos, en una elección que marcó un giro político hacia la derecha en el país vecino.
Según los resultados oficiales, Kast obtuvo el 59,65% de los sufragios, mientras que la postulante del oficialismo, Jeannette Jara, alcanzó el 40,35%. Con este resultado, el dirigente republicano sucederá a Gabriel Boric y asumirá la presidencia de Chile el 11 de marzo de 2026.
Una elección con participación masiva
El proceso electoral se desarrolló bajo el sistema de voto obligatorio, lo que llevó a que más de 15,7 millones de ciudadanos acudieran a las urnas. La jornada transcurrió con normalidad, aunque en algunos centros de votación del área metropolitana de Santiago se registraron demoras y filas extensas.
Los primeros resultados comenzaron a conocerse antes de las 20 horas, cuando, con más del 57% de las mesas escrutadas, la ventaja de Kast se volvió irreversible. La amplia diferencia final confirmó una victoria contundente en segunda vuelta.
Celebración y respaldo político
Tras conocerse los resultados, José Antonio Kast celebró el triunfo en la sede de su partido, ubicada en la comuna de Las Condes, acompañado por su familia y dirigentes de los espacios políticos que respaldaron su candidatura. Entre ellos se destacaron referentes de Chile Vamos, además de sectores demócratas, amarillos, socialcristianos y libertarios.
La victoria fue rápidamente reconocida por su rival electoral, Jeannette Jara, quien se comunicó con Kast para felicitarlo y aceptar el resultado del balotaje. También el presidente saliente, Gabriel Boric, mantuvo un contacto protocolar con el mandatario electo y le deseó éxito en la etapa que se inicia.
Un nuevo escenario político en Chile
La elección de Kast abre una nueva etapa en la política chilena, con expectativas centradas en el rumbo económico, la seguridad y la relación entre el Estado y el sector privado. El presidente electo tendrá por delante el desafío de gobernar un país con demandas sociales activas y un escenario político diverso, mientras se prepara para asumir formalmente dentro de poco más de un año.
La transición comenzará en los próximos meses, en un contexto regional atento a los cambios políticos en uno de los principales socios de la Argentina en América del Sur.