El Concejo aprobó cambios en la subasta del Casino y el veto del intendente queda en suspenso

En la última sesión ordinaria del año, el Honorable Concejo Deliberante de Necochea aprobó modificaciones clave a la ordenanza que regula la subasta pública del Complejo Casino, uno de los edificios más emblemáticos del patrimonio urbano local. La votación, que se dio en un clima de fuerte tensión política, dejó además abierto el interrogante sobre un eventual veto del intendente Arturo Rojas, anunciado previamente pero aún no confirmado.

El resultado del tratamiento legislativo fue de 11 votos afirmativos, 8 negativos y 1 pase a comisión, una mayoría ajustada que permitió a los bloques opositores avanzar con los cambios propuestos. Desde el oficialismo, en cambio, sostuvieron su rechazo al considerar que el procedimiento adoptado fue antirreglamentario y advirtieron que la ordenanza original ya se encontraba promulgada y en ejecución administrativa.

Una votación atravesada por el conflicto político

Acompañaron las modificaciones los bloques de La Libertad Avanza, Avanza Necochea, Fuerza Patria y la ACT, mientras que Nueva Necochea, la UCR y Fuerza Patria MDF votaron en contra. El PRO, por su parte, optó por solicitar el pase del expediente a comisión.

Durante el debate, el oficialismo presentó un dictamen en el que fundamentó su postura en el artículo 121 del Reglamento Interno del Concejo Deliberante, que —según argumentaron— impide modificar una ordenanza dentro del mismo período ordinario de sesiones una vez aprobada y promulgada. Bajo esa interpretación, el proceso de subasta ya estaría en marcha y cualquier cambio debería realizarse en otro marco legal.

La oposición rechazó esa lectura y defendió la facultad del cuerpo legislativo para introducir correcciones ante una norma que, a su entender, presentaba vacíos y riesgos para el interés público.

Qué cambios se aprobaron

El proyecto finalmente avalado incorpora modificaciones sustanciales respecto de la ordenanza original de venta del inmueble. Entre los puntos más relevantes se destacan:

  • Un plazo máximo de 180 días para que el comprador inicie obras, tareas de restauración o, al menos, trabajos de limpieza y acondicionamiento del predio.
  • Intervención del Concejo Deliberante para autorizar cualquier cesión del boleto de compraventa, incorporando un mayor control político sobre el destino del inmueble.
  • Limitación de las exenciones fiscales, que quedarían restringidas exclusivamente al inversor principal, sin extenderse a futuros comerciantes, desarrolladores o emprendimientos asociados.
  • Creación de un Fondo de Reparación Histórica, que se financiará con recursos provenientes de la venta del Casino y estará destinado a obras específicas definidas por el Estado local.

Desde los bloques que impulsaron la iniciativa remarcaron que estos cambios buscan evitar que el edificio permanezca abandonado durante años, como ha ocurrido en otras experiencias similares, y garantizar que la operación tenga un impacto concreto y visible para la ciudad.

Cuestionamientos a la gestión y al valor del inmueble

El debate también estuvo atravesado por críticas a la gestión municipal en torno al Casino. Concejales opositores cuestionaron el “apuro” con el que se aprobó la ordenanza original y advirtieron que, sin obligaciones claras, el inmueble podría ser adquirido con fines meramente especulativos.

Otro de los ejes de discusión fue el valor de tasación. Durante la sesión se recordó que, años atrás, el Complejo Casino había sido estimado en cifras cercanas a los 9 mil millones de pesos, y que su actual depreciación estaría directamente vinculada a la falta de mantenimiento y de políticas activas por parte del gobierno municipal.

También hubo cruces por el rol institucional del Concejo Deliberante, la situación de los trabajadores del Casino y los límites de las facultades legislativas frente al Ejecutivo.

El veto, una carta aún no jugada

El intendente Arturo Rojas había señalado públicamente, en la antesala de la sesión, que evaluaba vetar la ordenanza si se aprobaban las modificaciones. Sin embargo, tras la votación, no hubo confirmación oficial sobre si avanzará efectivamente en ese sentido.

El veto aparece así como un escenario posible pero abierto, en un contexto donde este tipo de decisiones suelen tener costos políticos e institucionales, además de un fuerte impacto en la opinión pública. En Necochea, el futuro del Casino no solo es un debate administrativo, sino también simbólico: se trata de un edificio cargado de historia y significado para la comunidad.

Mientras tanto, la subasta del Complejo Casino continúa envuelta en un clima de definiciones pendientes, tensiones políticas y un debate que excede al recinto legislativo, y que vuelve a poner en el centro de la escena la pregunta sobre qué destino debería tener uno de los íconos urbanos más reconocibles de la ciudad.