El empleo asalariado formal privado volvió a registrar una caída en mayo, aunque a un ritmo menor que el observado durante abril. Según un informe elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), durante ese mes se perdieron alrededor de 9.000 puestos de trabajo, mientras que desde noviembre de 2023 la reducción acumulada alcanza los 241.000 empleos formales privados.
El relevamiento fue realizado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), coordinado por los investigadores Roxana Maurizio y Luis Beccaria.
Doce meses consecutivos de caída
El informe señala que el empleo asalariado formal privado acumula doce meses consecutivos de retroceso.
En el conjunto del empleo asalariado formal, la disminución durante mayo fue de aproximadamente 7.000 puestos, frente a los 17.000 registrados en abril.
Entre las principales actividades económicas, Industria y Comercio volvieron a concentrar las mayores pérdidas, una tendencia que se mantiene desde septiembre de 2025.
La Construcción profundizó su caída y registró una contracción del 0,5% durante mayo. En tanto, la Minería mostró una recuperación del 0,3%, aunque todavía presentó una variación interanual negativa del 3,9%.
Diferencias entre las provincias
El deterioro del empleo también tuvo impacto territorial. Durante mayo, 11 provincias registraron una reducción del empleo formal.
Las mayores caídas se produjeron en Tierra del Fuego, Santa Cruz y Chaco, mientras que San Juan, Catamarca y Neuquén registraron incrementos.
El salario mínimo perdió poder adquisitivo
El informe también advierte sobre la evolución de los ingresos. La remuneración promedio de los trabajadores asalariados registrados privados cayó 1,6% en términos reales durante mayo, luego de una baja del 2,9% en marzo y una recuperación del 0,2% en abril.
Uno de los datos más relevantes corresponde al salario mínimo, cuyo poder adquisitivo acumuló una pérdida del 40,5% desde fines de 2023.
Según el estudio, el valor real del salario mínimo en julio de 2026 quedó por debajo del nivel registrado en 2001, antes del colapso de la convertibilidad.
Además, representa aproximadamente un tercio del máximo alcanzado en septiembre de 2011, lo que supone una pérdida del 67% respecto de aquel pico.
El informe plantea así un escenario de retroceso tanto en el nivel de empleo formal privado como en la capacidad de compra del salario mínimo, en un contexto en el que distintas ramas de actividad muestran comportamientos dispares.