Una nueva réplica se registró este domingo en Venezuela, generando preocupación en las zonas afectadas por los terremotos devastadores que dejaron 1.430 muertos y alrededor de 3.300 heridos. La réplica, de magnitud 4,9, se produjo en el mar Caribe, frente a la costa central del país, y obligó a interrumpir momentáneamente las tareas de rescate en algunos sectores.
La réplica, aunque de menor magnitud que los sismos principales ocurridos el miércoles pasado, fue percibida con fuerza en varias ciudades y provocó escenas de pánico entre los habitantes y los equipos de emergencia que trabajan en edificios colapsados. Las autoridades recordaron que este tipo de movimientos son habituales después de un terremoto de gran magnitud y aumentan el riesgo de nuevos derrumbes.
Las brigadas de rescate continúan removiendo escombros en busca de sobrevivientes, una tarea que se volvió más compleja por las réplicas de los últimos días. Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela generaron una de las mayores tragedias naturales de la historia reciente del país. Desde entonces, decenas de réplicas mantienen en alerta a la población y a los rescatistas, que continúan trabajando contrarreloj en las zonas más castigadas por el desastre.
El Papa León XIV expresó su solidaridad con los venezolanos afectados por los sismos, lamentó las muertes y los heridos y agradeció la labor de los rescatistas. En un mensaje tras el rezo del Ángelus, el Pontífice habló en español sobre los terremotos en el país caribeño y transmitió su cercanía a los damnificados y a los familiares de las víctimas. También deseó el “eterno descanso de los fallecidos” y manifestó su “cercanía espiritual” a sus allegados, y transmitió “gratitud y aliento” a quienes participan en las labores de búsqueda y asistencia.