Consumo de carne vacuna en mínimos históricos

El consumo de carne vacuna en Argentina ha alcanzado su nivel más bajo en los últimos 20 años, según datos proporcionados por la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina. En marzo, el consumo por habitante retrocedió un 3,7% en comparación con el mismo mes del año pasado, llegando a 47,3 kilos por habitante por año.

La caída en el consumo se debe en parte a una disminución en la oferta de hacienda disponible, lo que provocó un aumento en los precios. En marzo, el precio de la carne vacuna subió un 10,6%, según un relevamiento realizado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina. La lluvia en varias regiones del país complicó la salida de hacienda del campo faena para su posterior venta, y los productores aprovecharon una mejora en la condición de la pastura para dejar que los animales ganaran más kilos.

La producción de carne vacuna en el primer trimestre del año fue equivalente a 700.190 toneladas res con hueso, un 5,1% inferior al total producido en el mismo período del año pasado. La cantidad ofrecida se contrajo en 37.500 toneladas res con hueso. Por su parte, se exportaron 187.400 toneladas res con hueso, un 11,4% más que un año atrás.

En este contexto, el consumo de carne vacuna por habitante se encuentra en su nivel más bajo en dos décadas, lo que refleja la situación difícil que enfrenta el sector ganadero en Argentina. La búsqueda de alternativas para abastecer la demanda de carne en el país se ha vuelto una prioridad, y la carne de burro ha surgido como una opción viable en algunas regiones. Sin embargo, la situación del consumo de carne vacuna sigue siendo un desafío para el sector y los consumidores en general.