La situación en Medio Oriente se vuelve cada vez más tensa después de que Irán amenazara con cerrar el estrecho de Ormuz si Estados Unidos ataca su infraestructura energética. Esta advertencia ha generado preocupación global por el impacto en el suministro de petróleo y ha llevado a un aumento en los precios del barril de Brent.
El portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, Ebrahim Zolfagari, lanzó la amenaza de cerrar el estrecho de Ormuz, asegurando que la vía marítima permanecerá bloqueada hasta que las centrales eléctricas iraníes dañadas sean reconstruidas. Esto es en respuesta al ultimátum lanzado por el presidente estadounidense Donald Trump, quien exigió a Teherán que restablezca la libre navegación en un plazo de 48 horas, bajo amenaza de destruir sus instalaciones eléctricas.
El estrecho de Ormuz es considerado uno de los puntos neurálgicos del comercio energético global, por donde circula más del 20% del petróleo mundial. Su eventual cierre total podría provocar un shock en los mercados internacionales y afectar de manera directa a economías dependientes del crudo. Las autoridades iraníes no solo anticiparon el bloqueo del paso marítimo, sino también posibles ataques a infraestructuras energéticas y tecnológicas en la región.
La situación es observada con creciente preocupación desde Occidente, donde el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, respaldó la ofensiva de Estados Unidos y consideró “fundamental” neutralizar la capacidad militar iraní. Un grupo de 22 países analiza medidas conjuntas para garantizar la libre navegación en el estrecho, aunque aún no se definieron acciones concretas.
En medio de este escenario, el gobierno iraní busca transmitir calma a su población, asegurando que el país mantiene reservas suficientes de energía y alimentos, y que los servicios esenciales funcionan con normalidad. Sin embargo, la incertidumbre crece a medida que se acerca el plazo fijado por Washington. Con amenazas cruzadas, movimientos militares y el mercado energético en alerta, el conflicto en torno al estrecho de Ormuz se consolida como uno de los focos más sensibles de la geopolítica mundial actual.