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Líderes musulmanes condenaron la violencia

septiembre 15, 2012

musulmanes

Mientras Washington busca calmar las aguas por una provocación que no ha causado, la dirigencia islámica vio la necesidad de desmarcarse de un accionar ajeno al espíritu del Islam. Reacciones de Trípoli a Jordania. Las acciones violentas de una minoría terrorista constituyen, para los referentes del mundo árabe-musulmán, un importante desafío: el de responder con dignidad y sabiduría para evitar la amalgama entre corrientes que apelan a la violencia como sustituto de la acción política y una religión de paz como la musulmana. Como lo señaló el Consejo sirio de Ulemas, "esto busca causar daño a la imagen del Islam". Pero incluso uno de los líderes más ultras del espectro político libio buscó tomar distancia del atentado: "El Profeta (Mahoma) nunca predicó la violencia contra quienes le eran indiferentes”.

Para muchos analistas, el ataque en Bengasi es un desafío de los grupos más radicalizados hacia los musulmanes que han llegado a posiciones de gobierno a partir de las elecciones legislativas de principios de junio. Así parecen haberlo entendido los nuevos funcionarios libios, que se han preocupado por condenar el ataque en Bengasi y anunciar "importantes avances" en la investigación. "Tenemos nombres y fotos. Hubo detenciones y hay otras en curso", dijo el nuevo primer ministro libio, Mustafá Abu Shagur.

El Departamento de Estado, a través de su titular, Hillary Clinton, condenó duramente el film que despertó las protestas y que fue usado como excusa para tomar por asalto sedes diplomáticas de los Estados Unidos en países árabes. En contrapartida, muchos referentes del mundo musulmán empezaron a tomar distancia de una metodología de terror que nada tiene que ver con el espíritu del Islam y que, en definitiva, los perjudica.

El gobierno libio, por ejemplo, ofreció disculpas a los Estados Unidos. El presidente del Consejo Nacional Libio, Mohammed al Magariaf, repudió el "ataque criminal y cobarde". "Condenamos rotundamente cualquier ofensa contra el Islam y el profeta Mahoma, también condenamos y rechazamos el uso de la violencia como medio de expresión", dijo, y aseguró que "el acto fue contra la revolución libia".

También el primer ministro egipcio condenó la ofensa al Islam y a su profeta a la vez que llamó a no actuar de forma violenta para expresar la ira.

En Siria, el Consejo de Ulemas Musulmanes repudió la película y el intento de provocar el odio interreligioso, asegurando que esto busca causar daño a la imagen del Islam. También condenó el atentado contra el consulado de los EEUU y llamó a tratar el tema "de forma pacífica y cívica".

Desde el Líbano, Jordania y otros países de Medio Oriente hubo repudios, tanto hacia la película como hacia los ataques a las sedes diplomáticas norteamericanas.

Por otra parte, dirigentes de varias organizaciones musulmanas de los Estados Unidos repudiaron los ataques contra las embajadas en Libia y Egipto tras la difusión de un video considerado "blasfemo".

La Sociedad Islámica de América del Norte, por ejemplo, condenó "de manera inequívoca las muertes del embajador de Estados Unidos en Libia, Christopher Stevens, y su personal". Mohamed Magid, presidente de la asociación, aclaró: "Aunque creemos que este video es despreciable y odioso, esto jamás puede ser una excusa para cometer cualquier tipo de acto violento… Nadie debería caer en la trampa de quienes desean incitar al odio". Magid también sostuvo que quienes filmaron ese video "no representan al pueblo estadounidense". "Hay que entender que el gobierno de Estados Unidos nada tuvo que ver con la creación del video", añadió. "De hecho, el Gobierno ha condenado ese video y el pueblo estadounidense lo repudia".

En un foro organizado por el diario Le Monde, el analista Alain Frachon dijo que los musulmanes están llegando a responsabilidades de gobierno en países como Egipto y Libia, pero saben que sus votantes no los juzgarán por su mayor o menor radicalismo en política exterior, sino por cómo gobiernen.

"El nuevo primer ministro libio será juzgado por su capacidad para restablecer la seguridad, es decir, para afrontar a las milicias armadas y, especialmente, a las más peligrosas entre ellas, como las que están cerca de Al-Qaeda, Al Aqmi o los salafistas". Cabe señalar que en Libia hubo manifestaciones contrarias al accionar de los grupos yihadistas, algo que no puede pasar inadvertido para las autoridades.

"Hay que notar -dijo Frachon- que los Hermanos Musulmanes, desde que están en el poder, no se han destacado por posiciones particularmente radicales en política exterior. El presidente egipcio, Mohamed Mursi, incluso ha recordado que respetará, en sus grandes líneas, el tratado de paz con Israel".

Frachon también destacó el histórico discurso pronunciado por el presidente estadounidense Barack Obama en El Cairo, en el que dejó sentado que los Estados Unidos "no tenían desprecio alguno por las otras grandes culturas". "Se trató de borrar esta idea de una suerte de conflicto de civilizaciones entre los EEUU y el mundo árabe-musulmán", agregó el analista. La administración Obama ha puesto empeño, en los últimos meses, en desarrollar sus relaciones con el partido de Mursi. Muchos Hermanos Musulmanes fueron invitados a los Estados Unidos, los diplomáticos estadounidenses en El Cairo han cultivado relaciones con ellos. Y, en una visita a Teherán hace pocos días, Mursi ha condenado vivamente el apoyo de la República Islámica al régimen de Bashar Al Assad".

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